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Así viví el triunfo de Lucho Herrera

Luis Herrera en el podio de la Vuelta España 1987 Luis Herrera en el podio de la Vuelta España 1987 Foto: Diario as

Por: Carlos Alberto Lenis García.

Ese 1987 quedó marcado como el año grande del ciclismo Colombiano, memorable e histórico, el 15 de mayo el mejor ciclista de ruta que ha tenido Colombia, Luis Alberto Herrera Herrera, ganó por única vez hasta hoy la segunda carrera por etapas más importante del mundo; la Vuelta a España.

 

Existía en nuestro país una competencia entre las dos grandes cadenas de Radio, RCN y Caracol, por trasmitir todos los eventos ciclísticos, rivalidad que al final en ese año solo permitió que RCN fuera exclusiva para estar en vivo y en directo desde carreteras ibéricas trasmitiendo esa ronda pedalística. Me encontraba trabajando en Caracol, nos quedamos con maletas hechas para ir a Europa ese año y perdernos ese gran plato de éxito que nos dieron los escarabajos colombianos del Café de Colombia y del Manzana Postobón, escuadra que al final fue la campeona por equipos de la Vuelta a España.

 

Refugiado en mi casa en el norte de Cali, salía antes de la seis de la mañana a montar en bicicleta con mi transistor puesto en oreja escuchando a mis colegas y amigos de RCN encabezados por el profesor Héctor Urrego Caballero, Pacho Restrepo, Rodrigo Vásquez, Jairo Chávez Ávila, Héctor Palau, ellos hicieron parte de esta maravillosa historia, fue tan exitosa esta labor a la par de lo que hacían nuestros ciclistas en carretera, que la audiencia fue la más grande y hasta hoy no superada en Colombia.

 

Las dos últimas semanas de la vuelta no asistí a mi lugar de trabajo, me quedaba en mi morada escuchando con un sabor amargo de no estar allá trasmitiendo en la radio moto Caracol número 1 como lo había hecho desde ese hoy lejano 1983 en el Tour de Francia, entre lágrimas de alegría y mucha pero mucha nostalgia me imaginaba como estaría yo “datiando” a mis compañeros Alfredo Castro, Julio Arrastía, César Augusto Tobón, pilares del trabajo que hicimos en esa cadena que me dio muchas oportunidades de éxitos y logros que siempre concreté.

 

Esa llegada, que era para ese entonces un auténtico mito para nosotros, a los lagos de Covadonga, donde Lucho sentenció a su favor el primer gran golpe, me la imaginaba con la temperatura sobre 6 grados centígrados, la brisa fuerte y fría las rampas sobre la carretera inclinadas hacia el cielo a donde solo llegan los magnánimos y yo ahí atrás del jardinerito de Fusagasugá viendo su demoledor pedaleo, sus manos encima del manillar sin hacer cambios de rotación en su bicicleta con el 42 16 puesto y el enjambre de locutores de radio y televisión a mi lado buscando la mejor ubicación para no perder detalle del mejor escalador del mundo dando cátedra en lo suyo, la montaña.

 

Ahora 25 años después lleno de recuerdos, pienso en lo mismo, imaginándome qué le habría preguntado a Herrera luego de haber pasado la raya de meta, creo que las lágrimas de alegría habrían brotado, como había sucedido en el 85 en Morzine y en Saint Etiene, donde Herrera ganó dos etapas y se coronó Campeón de la Montaña del Tour, y la verdad que solo lo hubiera dejado hablar a él luego de felicitarle y darle las gracias a nombre del pueblo colombiano, no le habría preguntado nada, nada absolutamente nada, solo lo vería caminar, yo atrás, y narrar cada movimiento que hacía, tomar líquido de su caramañola, recibir el abrazo de su entrenador, de sus asistentes, de los dirigentes, lo que lo otros medios le preguntarían y escuchar todas esas palabras que los periodistas extranjeros le lanzarían maravillados por ser como fue en las cumbres, ir con él hasta podio…..cuántas veces lo hice….para contarle a mi Colombia querida que allí en lo más alto había un hombre de 1 metro y 75 centímetros de estatura, con el rostro cubierto de sudor y sin mostrar cansancio, diciéndole al mundo con este acto que hay otra Colombia, la de los buenos, que nos da satisfacciones, decirles lo que su cara reflejaba en esa seriedad burlona como la de la Monalisa, cuando le infundieran la camiseta amarilla de líder con el patrocinio de la Caja Postal y con la publicidad del Café de Colombia a la altura de su abdomen.

 

Ir con él hasta la sala de prensa donde el mundo lo escucharía decirle que para él esa etapa estaba entre sus metas y que ser líder de la carrera en ese momento era secundario, palabras que aterrerarían a los escuchas.

 

Todo eso hace parte, lo repito aún sigue en mi mente, de lo que no fue para mí pero me lo imaginé si allá hubiese estado. Los tantos días de líder, la pérdida de la camiseta con Sean Kelly en la crono, el retiro del irlandés, las últimas jornadas cercanas al paseo de la Castellana en Madrid, y la subida a podio como Campeón de la Vuelta…anhelada por tantos y solo alcanzada por los privilegiados como Lucho.

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